Sobre la Unión Soviética

Se cumplen cien años de la llamada Revolución de Octubre, un acontecimiento trascendental dentro de la Historia contemporánea. Hoy día predomina una imagen especialmente negativa de todo lo que supuso, pues nos dicen que la Unión Soviética fue un infierno de hambre, miseria, opresión y muerte ¿Será todo cierto?


     En el verano de 1914, en vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial, la Rusia de los zares era la más atrasada de las grandes potencias del momento. A pesar de las descomunales dimensiones de su imperio, se trataba de una nación escasamente industrializada si la comparamos con la Gran Bretaña eduardiana, la Alemania del káiser o los Estados Unidos, las potencias más desarrolladas de la época. La mayor parte de los súbditos del zar eran campesinos analfabetos que subsistían en condiciones ciertamente miserables. Más concretamente el 41% de la población (según un censo realizado hacia 1900) eran siervos sin tierra que todavía vivían bajo el yugo de un sistema feudal de características cuasi medievales, mientras que cerca del 30% restante eran humildes pequeños propietarios que se mantenían a duras penas practicando mayormente una agricultura de subsistencia; a todos ellos se sumaba un exiguo 10% de proletariado urbano, gente que trabajaba y vivía igualmente en unas condiciones durísimas y sin apenas derechos reconocidos. Por encima de todos ellos una élite, apenas el 2,5% de la población, la alta burguesía y aristocracia urbanas que sustentaban el régimen zarista. Un régimen que se mantenía bajo un estancamiento económico crónico desde hacía décadas y que evidenciaba numerosos síntomas de subdesarrollo y decrepitud. No, aquel no era un reino de cuento de princesas como Anastasia, donde todo eran fabulosos bailes de gala en palacios deslumbrantes.


Jaque a la democracia

Por mucho que los medios de comunicación del régimen se esfuercen en introducir con calzador una versión insostenible, han caído todas las caretas de este gobierno frente al mundo. El independentismo catalán podría terminar ganando la partida por jaque mate y no precisamente por méritos propios.


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- BBC: "Represión policial".
- The Guardian: "Impactante violencia policial".
- La Stampa: "Secuestro de las urnas".
- Le Monde: "Violencia injustificada".
- CNN: "La vergüenza de Europa".
- The independent: "España, el día de la vergüenza".

Anormalidad

Llevamos tanto tiempo en este país viviendo en un estado de anormalidad, que ya nos hemos acostumbrado a él. Anormal es un adjetivo acertado para calificar a España, ahora más que nunca, cuando quieren que lo excepcional se convierta en norma.


     Hace unos días pude ver un fragmento de la entrevista que le hicieron en el programa de la Sexta El Intermedio a la escritora y periodista Almudena Grandes. En un momento de la misma, ante la pregunta de cómo trataría de explicarle a un extranjero qué es España, la entrevistada indicó que la calificaría como "un país anormal". Es curioso y me hace pensar que somos muchos los que opinamos lo mismo, porque yo también pienso que España es un país anormal. Lo es al menos si lo comparamos con otros de su entorno, el occidente europeo que presume de ser una de las regiones del globo más avanzadas, prósperas y que goza del mayor grado de libertades y derechos reconocidos. Hablar de anormalidad para referirse a España no es un insulto, hace más bien referencia a un estado en el que vivimos inmersos desde hace ya demasiado tiempo. Y, como muchos hemos vivido en este estado de anormalidad desde que tenemos uso de razón, nos hemos acostumbrado a él aceptando sin más cosas que resultan inadmisibles, o cuanto menos altamente reprobables, más allá de los Pirineos. Pero un repaso por la actualidad nacional puede mostrarnos, a todas luces, el grado de la anormalidad española.

¿Choque de civilizaciones? Cuando las viejas ideas regresan con un nuevo disfraz

Atentados como los últimos sufridos en Cataluña, sirven de coartada para los estallidos de odio xenófobo que suelen seguirlos. Una vez más todo se enmascara tras un supuesto "choque de civilizaciones" del que Occidente ha de salir triunfante de una manera o de otra.


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Este mapa representa las distintas "civilizaciones" que, según la teoría de Samuel Huntington, existen en el mundo. En color rojizo se muestran los países del occidente judeocristiano, la civilización central y dominante. En verde menta aparecen las naciones del área latinoamericana. El marrón oscuro engloba al denominado mundo ortodoxo. Luego tenemos verde claro para la civilización hindú, azul para la subsahariana, rosa para la chino-confuciana, beige para la nipona y morado para los países budistas. Por último nos queda el área con países de color amarillo dorado, el entorno de la civilización islámica.
   

El mayor conquistador de la Historia

Desde hace siglos no conoce fronteras. Tampoco sabe de diferencias culturales, ideológicas, religiosas, de sexo o de raza. Llega a todas partes, todo el mundo cree en él y se somete a sus reglas. Es el dinero. El mayor conquistador de la Historia.



En la imagen una de las monedas acuñadas más antiguas que se
conocen, datada aproximadamente en el 630 a.C. Al parecer,
ésta y otras monedas semejantes pudieron haber sido encargadas
por los sacerdotes del templo de Éfeso, para así facilitar las
transacciones que allí se realizaban. 
      ¿Cuál ha sido el mayor conquistador de todos los tiempos? Cuando nos formulan esta pregunta invariablemente pensamos en alguno de los grandes protagonistas individuales de la Historia. Alejandro Magno, Julio César, Gengis Kan... e incluso Hernán Cortés o Francisco Pizarro podrían figurar en esta lista en virtud de su logros bélicos (que no por discutibles fueron igualmente relevantes). Pero, ¿el mayor de todos los conquistadores ha tenido que ser necesariamente una persona? ¿No podría ser una cosa o más bien un concepto? De entrada este segundo formulado no parece tener demasiado sentido. Después de todo, ¿cómo podría una cosa, que ni tan siquiera está viva, conquistar nada? Sin embargo, según el historiador israelí especialista en análisis de procesos macrohistóricos Yuval Noah Harari, existe un conquistador supremo que destaca muy por encima de cualquier personalidad histórica. Y dicho conquistador es precisamente una cosa, más concretamente una invención humana. El dinero. Ahora ya no parece tan descabellado, ¿verdad? No creo que haya nadie en este mundo que sea capaz de discutir, más a día de hoy, el inmenso poder del dinero. Él domina todos los aspectos de nuestra vida y nuestra sociedad, más que casi cualquier otra cosa. Pero, ¿qué es realmente el dinero? ¿Por qué ha llegado a ocupar un papel tan central en nuestra civilización actual y también en las pasadas?

Si no hay terrorismo... pues nos lo inventamos

El caso de los jóvenes del municipio navarro de Alsasua, procesados por una presunta agresión a unos guardias civiles, es una de las muchas manifestaciones de la perversión de nuestro Estado de Derecho. No se puede dejar de tener la impresión de que se están inventando actos terroristas donde no los hay.


El Tribunal Supremo aprecia indicios de terrorismo en la agresión de Alsasua      Por razones obvias no siento una especial simpatía por la izquierda abertzale, décadas de violencia en Euskadi han sido en buena medida responsabilidad de este colectivo y, dicho esto, no creo que haga falta ahondar más en el tema de los crímenes cometidos por ETA en el pasado. Pero hoy por hoy la banda terrorista ya no existe, por mucho que no paren de repetirnos que no se ha disuelto oficialmente ni ha entregado todas sus armas (que no sé muy bien yo cuántas deben de ser, ni en qué estado se encontrarán si llevan años sin usarlas). Por ese motivo encuentro que el tratamiento de los sucesos del pasado 15 de octubre en Alsasua (Navarra) se ha salido completamente de madre. Una reyerta nocturna en un bar, en la que varios agentes de la Guardia Civil fuera de servicio y sus parejas fueron agredidos sufriendo algunas lesiones (la más grave de todas un tobillo roto), ha terminado convertida en un acto de terrorismo con todas las implicaciones penales que eso puede llegar a tener para los encausados ¿De verdad es necesario llegar a tanto por algo así? Uno no deja de tener la impresión de que estamos ante un asunto claramente político. Por lo que bien podríamos considerar que, a pesar de los actos que los han llevado a la cárcel, los detenidos de Alsasua pueden terminar convertidos en presos políticos.

Nuestros montes hipotecados

Sucesos como el incendio forestal que este fin de semana ha asediado el Parque Nacional de Doñana, ponen en evidencia las nefastas políticas medioambientales emprendidas por las administraciones autonómicas y estatal. Es la voluntad de ver nuestros montes hipotecados.


Resultado de imagen de incendio doñana ultima hora      Se veía venir. Ni olas de calor, ni inoportunas rachas de viento que se levantan en el peor momento, ni la acción aislada de algún que otro pirómano energúmeno, ni nada que pueda deberse al desafortunado azar. Si estos días ha faltado bien poco, y todavía no se puede decir que el peligro ha desaparecido del todo, para que una de las reservas naturales más extraordinarias de Europa haya quedado asolada por el fuego, esto es responsabilidad casi exclusiva de los representantes políticos de turno y de los gestores que han sido nombrados por éstos. Basta de excusas peregrinas y de desviar la atención hacia otras cuestiones que nada tienen que ver. Si se invierte en el monte, y en el personal dedicado a conservarlo, estas cosas no pasan o por lo menos no lo hacen tan a menudo. Ha tenido que ocurrir en Doñana, un paraje emblemático, para que el foco de atención se centrara en un problema que afecta a la totalidad de nuestros espacios naturales.