Anormalidad

Llevamos tanto tiempo en este país viviendo en un estado de anormalidad, que ya nos hemos acostumbrado a él. Anormal es un adjetivo acertado para calificar a España, ahora más que nunca, cuando quieren que lo excepcional se convierta en norma.


     Hace unos días pude ver un fragmento de la entrevista que le hicieron en el programa de la Sexta El Intermedio a la escritora y periodista Almudena Grandes. En un momento de la misma, ante la pregunta de cómo trataría de explicarle a un extranjero qué es España, la entrevistada indicó que la calificaría como "un país anormal". Es curioso y me hace pensar que somos muchos los que opinamos lo mismo, porque yo también pienso que España es un país anormal. Lo es al menos si lo comparamos con otros de su entorno, el occidente europeo que presume de ser una de las regiones del globo más avanzadas, prósperas y que goza del mayor grado de libertades y derechos reconocidos. Hablar de anormalidad para referirse a España no es un insulto, hace más bien referencia a un estado en el que vivimos inmersos desde hace ya demasiado tiempo. Y, como muchos hemos vivido en este estado de anormalidad desde que tenemos uso de razón, nos hemos acostumbrado a él aceptando sin más cosas que resultan inadmisibles, o cuanto menos altamente reprobables, más allá de los Pirineos. Pero un repaso por la actualidad nacional puede mostrarnos, a todas luces, el grado de la anormalidad española.

¿Choque de civilizaciones? Cuando las viejas ideas regresan con un nuevo disfraz

Atentados como los últimos sufridos en Cataluña, sirven de coartada para los estallidos de odio xenófobo que suelen seguirlos. Una vez más todo se enmascara tras un supuesto "choque de civilizaciones" del que Occidente ha de salir triunfante de una manera o de otra.


Clash of Civilizations world map final.png
Este mapa representa las distintas "civilizaciones" que, según la teoría de Samuel Huntington, existen en el mundo. En color rojizo se muestran los países del occidente judeocristiano, la civilización central y dominante. En verde menta aparecen las naciones del área latinoamericana. El marrón oscuro engloba al denominado mundo ortodoxo. Luego tenemos verde claro para la civilización hindú, azul para la subsahariana, rosa para la chino-confuciana, beige para la nipona y morado para los países budistas. Por último nos queda el área con países de color amarillo dorado, el entorno de la civilización islámica.
   

El mayor conquistador de la Historia

Desde hace siglos no conoce fronteras. Tampoco sabe de diferencias culturales, ideológicas, religiosas, de sexo o de raza. Llega a todas partes, todo el mundo cree en él y se somete a sus reglas. Es el dinero. El mayor conquistador de la Historia.



En la imagen una de las monedas acuñadas más antiguas que se
conocen, datada aproximadamente en el 630 a.C. Al parecer,
ésta y otras monedas semejantes pudieron haber sido encargadas
por los sacerdotes del templo de Éfeso, para así facilitar las
transacciones que allí se realizaban. 
      ¿Cuál ha sido el mayor conquistador de todos los tiempos? Cuando nos formulan esta pregunta invariablemente pensamos en alguno de los grandes protagonistas individuales de la Historia. Alejandro Magno, Julio César, Gengis Kan... e incluso Hernán Cortés o Francisco Pizarro podrían figurar en esta lista en virtud de su logros bélicos (que no por discutibles fueron igualmente relevantes). Pero, ¿el mayor de todos los conquistadores ha tenido que ser necesariamente una persona? ¿No podría ser una cosa o más bien un concepto? De entrada este segundo formulado no parece tener demasiado sentido. Después de todo, ¿cómo podría una cosa, que ni tan siquiera está viva, conquistar nada? Sin embargo, según el historiador israelí especialista en análisis de procesos macrohistóricos Yuval Noah Harari, existe un conquistador supremo que destaca muy por encima de cualquier personalidad histórica. Y dicho conquistador es precisamente una cosa, más concretamente una invención humana. El dinero. Ahora ya no parece tan descabellado, ¿verdad? No creo que haya nadie en este mundo que sea capaz de discutir, más a día de hoy, el inmenso poder del dinero. Él domina todos los aspectos de nuestra vida y nuestra sociedad, más que casi cualquier otra cosa. Pero, ¿qué es realmente el dinero? ¿Por qué ha llegado a ocupar un papel tan central en nuestra civilización actual y también en las pasadas?

Si no hay terrorismo... pues nos lo inventamos

El caso de los jóvenes del municipio navarro de Alsasua, procesados por una presunta agresión a unos guardias civiles, es una de las muchas manifestaciones de la perversión de nuestro Estado de Derecho. No se puede dejar de tener la impresión de que se están inventando actos terroristas donde no los hay.


El Tribunal Supremo aprecia indicios de terrorismo en la agresión de Alsasua      Por razones obvias no siento una especial simpatía por la izquierda abertzale, décadas de violencia en Euskadi han sido en buena medida responsabilidad de este colectivo y, dicho esto, no creo que haga falta ahondar más en el tema de los crímenes cometidos por ETA en el pasado. Pero hoy por hoy la banda terrorista ya no existe, por mucho que no paren de repetirnos que no se ha disuelto oficialmente ni ha entregado todas sus armas (que no sé muy bien yo cuántas deben de ser, ni en qué estado se encontrarán si llevan años sin usarlas). Por ese motivo encuentro que el tratamiento de los sucesos del pasado 15 de octubre en Alsasua (Navarra) se ha salido completamente de madre. Una reyerta nocturna en un bar, en la que varios agentes de la Guardia Civil fuera de servicio y sus parejas fueron agredidos sufriendo algunas lesiones (la más grave de todas un tobillo roto), ha terminado convertida en un acto de terrorismo con todas las implicaciones penales que eso puede llegar a tener para los encausados ¿De verdad es necesario llegar a tanto por algo así? Uno no deja de tener la impresión de que estamos ante un asunto claramente político. Por lo que bien podríamos considerar que, a pesar de los actos que los han llevado a la cárcel, los detenidos de Alsasua pueden terminar convertidos en presos políticos.

Nuestros montes hipotecados

Sucesos como el incendio forestal que este fin de semana ha asediado el Parque Nacional de Doñana, ponen en evidencia las nefastas políticas medioambientales emprendidas por las administraciones autonómicas y estatal. Es la voluntad de ver nuestros montes hipotecados.


Resultado de imagen de incendio doñana ultima hora      Se veía venir. Ni olas de calor, ni inoportunas rachas de viento que se levantan en el peor momento, ni la acción aislada de algún que otro pirómano energúmeno, ni nada que pueda deberse al desafortunado azar. Si estos días ha faltado bien poco, y todavía no se puede decir que el peligro ha desaparecido del todo, para que una de las reservas naturales más extraordinarias de Europa haya quedado asolada por el fuego, esto es responsabilidad casi exclusiva de los representantes políticos de turno y de los gestores que han sido nombrados por éstos. Basta de excusas peregrinas y de desviar la atención hacia otras cuestiones que nada tienen que ver. Si se invierte en el monte, y en el personal dedicado a conservarlo, estas cosas no pasan o por lo menos no lo hacen tan a menudo. Ha tenido que ocurrir en Doñana, un paraje emblemático, para que el foco de atención se centrara en un problema que afecta a la totalidad de nuestros espacios naturales.

¿A salvo de una represalia nuclear?

Informes recientes parecerían indicar que, gracias a una importantísima inversión en nuevas tecnologías militares, Estados Unidos habría alcanzado una incontestable supremacía nuclear ¿Estará a salvo de un ataque de represalia o la hecatombe global sería igualmente inevitable?


Dentro de un silo de misiles nucleares      Hace unos días descubría unas alarmantes declaraciones realizadas por el eminente lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky, referente mundial asimismo del progresismo y el activismo pacifista, realizadas el pasado 27 de abril para el periódico italiano Il manifesto (ver Con Trump nos arriesgamos a una guerra nuclear). En dichas declaraciones el bueno de Noam venía a decir que "...el proyecto, iniciado también por la administración Obama y que ahora ha acabado en manos de Trump, ha alcanzado niveles radicalmente superiores al del arsenal ruso como disuasor". Con ello se daba a entender que ahora Estados Unidos ha modernizado sus arsenales nucleares hasta tal punto que casi se diría que está a años luz de cualquier otra potencia en ese sentido. Siendo tan superior como se supone que ya es, siempre según las afirmaciones del señor Chomsky, el Tío Sam sería capaz de lanzar un devastador ataque preventivo contra su adversarios, entiéndase Rusia y China (porque lo de Corea del Norte es sólo para distraer), de manera tal que quedaría a salvo de un contraataque de represalia. Viendo quién ocupa ahora el despacho oval de la Casa Blanca semejantes declaraciones dan para provocar bastante ansiedad, pues podemos imaginar al energúmeno de Trump tentado de abrir el maletín nuclear del apocalipsis para borrar de la faz de la Tierra a varios miles de millones de personas ¿Estaríamos por ello al borde de la Tercera Guerra Mundial? ¿Qué hay de cierto en eso de que el moderno arsenal nuclear estadounidense se ha vuelto insuperable? Veámoslo con más detalle.

Marcar la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta. Va a ser que no


      Aquí un pequeño vídeo explicativo para darnos un motivo menos, entre otros tantos, para no marcar la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en nuestra Declaración de la Renta. En este caso haciendo referencia a cómo se utiliza ese dinero para mantener a flote ciertas cadenas de televisión conocidas por difundir mensajes ultra reaccionarios y de odio, nada que ver con el pretendido discurso de paz, fraternidad y compasión que se le atribuye a la fe católica.