Últimas noticias desde Esperpentistán

Carritos de supermercado, sentencias judiciales que te dejan patidifuso, manipulación informativa nivel letrina y corruptelas varias, son las últimas noticias que nos llegan desde Esperpentistán.


El fiscal Horrach y su bonito carro de supermercado con paquetes de la
benemérita.
      Allá por 2011 el humorista gráfico Aleix Saló nos mostró a través de un cómic titulado Españistán los numerosos esperpentos y despropósitos que rodearon a la crisis económica, iniciada con el estallido de la burbuja inmobiliaria hace casi una década (¡cómo pasa el tiempo!), así como sus lamentables consecuencias. La serie de cómics relacionada continuó después de esta primera entrega, siempre en clave de humor, con Simiocracia y Euro pesadilla (Alguien se ha comido a la clase media), publicados estos últimos por Random House Mondadori. Corrupción sistémica, cultura del pelotazo, mamoneo, cutrerío ibérico y un despliegue de la ranciedumbre más fascistoide instalada entre las élites, se dejan ver como fundamentos de la instantánea que Saló nos ofrece de la situación actual del país. De ahí lo de "Españistán", deformando el nombre patrio para asociarlo con el de otras naciones ciertamente bananeras. Pero personalmente pienso que, dados los últimos acontecimientos, el apelativo acuñado por el dibujante de cómics ya se queda corto para definir el rincón del planeta donde vivimos. Yo más bien lo llamaría Esperpentistán, el país del esperpento.

      ¿Por qué digo esto? Un breve repaso a ciertos "detalles" de la actualidad nacional componen un panorama tragicómico más propio de una parodia de Berlanga, que como sabemos realizó buena parte de su producción cinematográfica más destacada durante el franquismo. Ciertas cosas no han cambiado mucho desde entonces. Empecemos por una imagen que se hizo viral semanas antes de que se hiciera pública la incalificable decisión judicial que decretaba el exilio dorado en Suiza del duque empalmado y la infanta amnésica, que durante años no se enteró de nada de cuanto sucedía a su alrededor (suponemos que tampoco lo hizo su papaíto). Hablamos de la foto, que reproducimos aquí, en la que parece el fiscal anticorrupción Pedro Horrach en su despacho, mostrándose al fondo un carrito de supermercado de una conocidísima cadena, todos sabemos cuál. Da igual lo que argumenten para explicarlo, ya que como bien dice el refranero popular una imagen vale más que mil palabras. Estamos ante una estampa típica de Esperpentistán, cajas de documentos con el sello de la Guardia Civil trasportadas hasta el puesto de trabajo de un alto responsable de la fiscalía en un carro que bien podemos imaginarnos cómo ha ido a parar allí. Quién sabe, puede que un tal señor Juan Roig diera su consentimiento para hacer semejante uso de un objeto propiedad de uno de sus establecimientos. Pero lo más seguro es que alguien se lo apropiara para realizar el traslado de cajas porque, como sabemos, los carritos de la citada cadena andan muchas veces más fuera que dentro de sus supermercados. Que lo haga un tipo que se autoempleado como limpiacristales, para así llevar todos los trastos que necesita, puede pasar. Pero este no es el caso y la conducta parece tan normalizada que el fiscal Horrach seguramente ni pensaba en el carro de marras cuando dio permiso para que lo retrataran.

     Lo peor es que en Esperpentistán se están normalizando cosas infinitamente más graves. No hablemos ya de la citada resolución del Caso Nóos, que hubiera levantado ampollas por sí sola. La casualidad, o no, quiso que semejante noticia coincidiera más o menos en el tiempo con la condena a 3 años y 6 meses de prisión del rapero mallorquín Miguel Arenas Beltrán, más conocido como Valtonyc, por "sus ofensas a la corona, su apología del terrorismo de ETA y la incitación al odio que emana de las letras de sus canciones". La comparación de uno y otro caso ha incendiado la redes sociales y comprendo que pueda indignar, si bien digo yo que deben de existir argumentos legales válidos para no enchironar al duque empalmado después de una sentencia condenatoria, aunque los profanos en materia de Derecho no alcancemos a comprenderlos. Sin embargo otra resolución judicial, conocida también la semana pasada, resulta mucho más indignante si la comparamos con lo que le ha caído encima al rapero balear. Hablamos de una noticia que no ha tenido tanta repercusión en los medios, la rebaja de la condena a 2 años y 9 meses de prisión a un joven, de nacionalidad ucraniana en este caso, que fue grabado propinándole una brutal paliza a su novia (ver esta noticia en Crónica global). A ver si me aclaro. Por cantar un rap, que por muchas barbaridades que se digan en él no deja de ser más que una canción, tres años y medio en la trena. Por agredir a tu chica y mandarla al hospital tras sufrir "un ataque de celos", 9 meses menos entre rejas. No soy experto en leyes, pero algo no debe de estar funcionando muy bien en nuestro sistema judicial para que sucedan cosas así. Y para terminar de arreglarlo poco después nos desayunamos con que la tuitera Cassandra, otra de las muchas víctimas de la campaña de represión contra la libertad de expresión emprendida por el régimen esperpentistaní, ha tenido que renunciar al abogado de oficio que le asignaron (ver esta noticia en Público). La razón es también de esperpento, pues parece ser que el letrado en cuestión es un admirador de Carrero Blanco y, para colmo, rezuma transfobia por todos los poros de su piel (no olvidemos que Cassandra había hecho pública su condición de transgénero).

Arriba una hoja de papel que, mayormente, sólo
serviría para limpiarte si te da un apretón en
medio del monte y no tienes nada más a mano.
    Continuamos con nuestro repaso a la actualidad yéndonos ahora al lodazal de la manipulación informativa más zafia y descarada. Cómo no uno de los clásicos modernos en este terreno es El País, otrora diario de reconocido prestigio, reconvertido ahora en burdo panfleto propagandístico al servicio del capo Juan Luis Cebrián y sus adinerados amigotes. Como el gobierno de Ahora Madrid, presidido por Manuela Carmena, es uno de los objetos de odio por parte del citado panfleto (y también del de otros muchos) si no tenemos algo malo que contar sobre ellos pues nos lo inventamos aprovechando que el Manzanares pasa por la capital patria. Así lo han hecho notar, por ejemplo, desde el portal Tremending Topic. Todo gira en torno a una consulta popular convocada este lunes por el consistorio madrileño, en la que los ciudadanos debían decidir sobre distintos proyectos urbanísticos y otras cuestiones. Los datos ofrecidos de esta primera experiencia piloto indican que en ella participaron más de 210.000 madrileños, una cifra destacable dadas las circunstancias. Pues bien, como la propaganda cebrianil no tenía otra forma de lanzar sus ataques, pasó directamente a contar una mentira de las gordas y ver si colaba. Así en su portada el panfleto aseguraba que "sólo algo más de 2.500 madrileños decidían por toda la ciudad" ¿De dónde sacaba los datos? Pues del número de personas que aprobaron cambiar el nombre del Parque Felipe VI, una de las varias consultas que se hicieron. Tomamos un número, que no representa ni tan siquiera al total de participantes de una votación que sólo implicaba a los residentes del barrio de Hortaleza, y tratamos de hacerlo pasar por una cifra global para dar a entender que la iniciativa de los pérfidos bolivarianos de Carmena ha sido un fracaso. Hablando sin delicadeza. O bien quien redactó esta pseudonoticia de mierda está severamente lobotomizado, o bien hace gala de una miseria moral estratosférica. Será que en tiempos de Ana Botella los madrileños decidían mucho, porque ni tan siquiera decidieron tener a esta señora en la alcaldía.

     Y en este recorrido por la geografía de Esperpentistán aterrizamos a continuación en la hermosa región de Murcia, feudo del capo Pedro Antonio Sánchez. El enésimo episodio de corrupción dentro del Partido Putrefacto (perdón, quería decir Popular) se ha saldado con una maniobra típicamente esperpentistaní. Por mediación del ministro de Justicia Rafael Catalá, descerebrado apéndice de Mariano Rajoy, el actual gobierno neofranquista nos ha hecho saber que por tierras murcianas no pasa nada de nada, por mucho que el citado capo de la región haya sido imputando por fraude, malversación de fondos públicos, falsedad documental y prevaricación continuada (ahí queda eso). Todo lo más sustituimos fiscales incómodos por amigos nuestros para que se dediquen a ocultar la porquería debajo de la alfombra (ver esta noticia de eldiario.es) ¿Qué hacen al respecto los partidos "vigilantes" del Gobierno, como Cuñadanos (perdón, quería decir Ciudadanos)? Básicamente pasar por el aro que les tiende el domador Rajoy, dejando de lado todas esas exigencias irrenunciables que plantearon el pasado verano para permitir gobernar a los putrefactos. Entretanto los fenómenos inexplicables se suceden en Murcia, como los asaltos a los domicilios de un subinspector de Hacienda y del fiscal anticorrupción en la citada región (como denuncia Rosa María Artal en su artículo Estado de indecencia). Simples casualidades, como el que hecho de que los grupos neonazis estén proliferando por esas tierras y sus agresiones se multipliquen (al respecto ver también la denuncia que se hace desde la web lahaine.org). Nada nos cuentan al respecto los medios de intoxicación de masas, excepto cuando una integrante de unos de esos grupos es atacada como represalia y en respuesta a una violencia que las autoridades no se han mostrado dispuestas a atajar.       

     Y así podríamos continuar hasta hartarnos. Existe la opción, por ejemplo, de centrarnos en el interminable tira y afloja entre los neofranquistas del PP y el soberanismo catalán. El episodio de la semana de este culebrón viene marcado por el procesamiento de Francesc Homs,  exconseller y mano derecha de Artur Mas, por el tema de la dichosa consulta del 9-N. "Consulta caca, consulta caca", inculcarán a sus hijos pequeños los incondicionales al régimen esperpentistaní. A muchos la democracia se les sigue atragantando y a mí, personalmente, este tema ya empieza a resultarme cansino. No obstante quisiera acabar haciendo hincapié en una de las últimas fechorías perpetradas por Rajoy y sus secuaces y que, por supuesto, tampoco ha sido una de las noticias que más repercusión haya tenido. Hablamos del cambio en los contratos predoctorales de todo el personal investigador que trabaja dentro del país. Dicha modificación contractual, que equipara al personal predoctoral con trabajadores en prácticas corrientes y molientes, se ha efectuado sin consultar a los afectados, sin previo aviso, con carácter retroactivo y no contando además con su consentimiento, ya que nadie ha firmado nada. De hecho muchos investigadores aseguran haberse enterado de la modificación por la prensa (tal y como se refleja en esta noticia de hipertextual) sin que nadie se lo notificara oficialmente. Por si esto no fuera ya suficiente atropello dicha actuación podría ser incluso ilegal, estando pensada además para precarizar el sector. Como siempre el cambio de modelo contractual esconde detrás bajadas salariales, inseguridad en el futuro de la carrera profesional de muchos jóvenes investigadores y, para terminar de rematarlo, la pérdida del derecho a reclamar cualquier indemnización, puesto que este supuesto no se contempla en los contratos de prácticas.
       
     Visto lo visto el régimen esperpentistaní parece estar enviando un mensaje muy claro a aquellos súbditos que aspiran a dedicarse a la investigación. Largaos a otro país más serio para que allí aprovechen vuestro potencial humano, porque aquí sólo queremos repartidores, camareros y cajeras de supermercado; todos encadenando contratos temporales a tiempo parcial y cobrando una miseria. Desde luego al paso que van pienso que su objetivo es echarnos del país a casi todos, así el cortijo quedará sólo para ellos y sus amiguetes. Pero yo tengo una idea mejor. Que se vayan ellos de viaje durante una buena temporada, llevándose consigo al todo facherío cavernario para que le dé el aire también. Pensándolo bien para hacerlo podrían fletar una flota de autobuses del odio de los que emplean los nazicatólicos de Hazte oír, que para eso son una asociación de interés cultural privilegiada que recibe dinero de los impuestos de todos los ciudadanos, incluidas las personas transgénero. Así al menos durante el tour los habitantes de otros países podrían descubrir cómo es en realidad esta gente, aunque si parasen por Arabia Saudí o algún territorio controlado por el Estado Islámico a lo mejor se sienten como en casa. Mientras tanto los demás al menos podríamos intentar transformar Esperpentistán en un país decente.



El último de la clase
 
  
 

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